«Los Ñoquis del 29, crónica de una historia vivida»

Pedro recordó a su abuela mediante este relato que hizo emocionar a todos.

P U B L I C I D A D

La escena se desarrolla en LA CASA DE LA ABUELA INES. barrio LAS PALMAS.
Entrar en aquella gran cocina y ver a mi abuela INES preparando los ñoquis del 29 era como entrar a un gran palacio lleno de oro, como 2 niños en plena jugueteria,
como ver cada mañana al amor de tu vida .
Era una mesa grande, de madera. Pero de madera, la pasta blanqueaba a lo largo y ancho de ella, caminando alrededor mi vieja, ella era LA INESITA, cebandole algún mate a la abuela y metiendo mano en casi todo.
Entraban y salian de aquel maravilloso lugar la tia MIRTA, mi madrina a quien le debo nada mas ni nada menos que mi educación, la tia RAQUEL, me parece sentir el ruido de la hondita 50 celeste de la tia MABEL , a veces se arrimaba LA LAURA despues de caminar esa cuadra que la separaba de aquel lugar, o LA CHICHA con su caminar cansino.
Y la TERESA era la encargada de traer los cartones, porque ese dia nos juntabamos en una gran loteria en la que no faltaban las monedas, algún billete y porque no también un maso de cartas españolas.
Se respiraba FAMILIA, hogar, nos preparabamos para los ÑOQUIS DE LA ABUELA.
Recuerdo los olores. Intensos. Porque el tuco era increíble, a nadie nos quedó nunca como a la abuela Inés. A nadie.
Son recuerdos imborrables
Estaban las tias, y venian los primos, como un enjambre maravilloso de gente que disfrutaba ese dia, EL DANILO que era mi compinche en todo, LA DORYS que trabajaba «en el centro», ANALIA que era chiquita y tratabamos de cuidarla siempre, la QUITA que iba a colegio privado y siempre nos enseñaba «buenos modales», el primo DANIEL, enseñandoles a todas las tias a bailar siempre .
Y aparecian de a ratos como para cumplir porque eran los hombres de la casa, y tenian «sus vueltas», mi viejo el OVIDIO, el RUBIO, que arreglaba televisores y para nosotros era mas o menos como que trabajara en la nasa, CARLITOS con quien era un placer hablar de fútbol y encima era el mejor amigo de mi vieja, EL ANGEL, el mejor puntero izquierdo que vi en mi vida, el HUGO contando sus anécdotas en el club San josé, que para nosotros era un lugar todavia «prohibido» porque se entraba solo de zapatos, .. y no teniamos.
Que linda FAMILIA.
Y los platos no alcanzaban , a veces los mas chicos nos ibamos a jugar al campito del costado y después volviamos.
Juro que recuerdo esos dias tan inolvidables como intensos.
NO habia tele, menos computadoras ni internet ni celulares, pero describir lo felices que eramos me hace llorar de alegria por haberlo vivido.
Siento esa FAMILIA, huelo cada dia que puedo esos aromas maravillosos, extraño como loco aquellas juntadas no importaba el motivo, pero eran reales y las disfrutabamos como locos.
Los ÑOQUIS eran la excusa. La abuela trasmitia todo eso y mucho mas .
Que linda familia.
«LAS ROMERO»
A la memoria de los que no estan pero SIEMPRE VAN A ESTAR.

P U B L I C I D A D

Un comentario en “«Los Ñoquis del 29, crónica de una historia vivida»

  • el 28 julio, 2020 a las 10:45 pm
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    Qué bello recuerdo!!!!!!!!
    Desde mí memoria,el aroma del rico tuso,para los ñoquis de mi abuela Ita,la entrañable Maruja Pérez,(frente al Club Centenario)

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