Peñarol empató y dejó dos puntos por el camino. El equipo repitió errores de todo tipo y tamaño, en una palabra no jugó a nada. No pudo disimular las ausencias (llámense Terans, Britos, Piquerez, Giovanni González), en arranque lleno de dudas en un Clausura, que es todo o nada para el aurinegro. No fue culpa de Cerro, que con justicia rescató una unidad.

Premio a mejor definición. Un primer tiempo de trámite parejo, con el local ordenado, manejando el balón y ofendiendo por derecha, dejando en evidencia problemas de marcación de Robert Herrera, que se vio desbordado. El aurinegro la pasó mal en defensa, se mostró por demás lento e impreciso en la elaboración de juego y en la única oportunidad que apareció Facundo Torres, el solitario argumento ofensivo, elaboró la jugada que culminó Jonathan Urretaviscaya, mandando el balón al fondo del arco. El gol de Urreta y las manos de Dawson (sensacional tapada ante remate a boca de jarro de Martín González), los reales argumentos que justifican la ventaja en el tanteador

En el complemento el equipo de Larriera, no generó en ataque y en defensa repitió yerros, que le costaron carísimo. Por ejemplo, el gol de penal anotado por Maicol Cabrera, que decretó la igualdad y la expulsión del arquero Kevin Dawson, en la misma incidencia. Con un hombre menos y demostrando evidentes muestras de cansancio, el aurinegro no tuvo capacidad de reacción y terminado penando en cancha.

Mauricio Larriera, mucho tendrá que trabajar para cambiar el panorama futbolístico que hoy se presenta oscuro. Peñarol no levanta cabeza y sigue dejando puntos por el camino.
Fuente: Tenfield
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Es que es poquita cosa el incentivo de clasificarse a una copa internacional que juegan dos partidos y afuera. Y Adiós copa internacional. La gente va a ver esa bosta porque les vino el síndrome de salir y de ver gente, no se quedan. Parece que con calor no se quedan.