Inés Monzillo: “El hombre no mata a la mujer porque puede, no hay un factor de odio”

La diputada suplente de Cabildo Abierto volvió a explicar su visión sobre el feminismo “hegemónico” y habló de los desaparecidos.

P U B L I C I D A D

En entrevista con César Bianchi en 970 Universal, Inés Monzillo, diputada suplente de Cabildo Abierto, dijo que compartía la opinión del senador Guillermo Domenech, quien en ese mismo espacio (en 970 Noticias) había dicho que era necesario reglamentar una ley de «amnistía» que «incluyera militares» por hechos ocurridos en la dictadura y «dar vuelta la hoja». «Es un tema que no he profundizado, pero creo que hay que dar vuelta la hoja y empezar una vida nueva. No podemos seguir recordando o pensando lo que pasó hace 50 años. Creo que hay que dar vuelta la página», dijo.

Bianchi le preguntó qué le diría los familiares que buscan a los desaparecidos en los años de dictadura (1973-1984). «Lo mismo que a los familiares de los desaparecidos de estos 20 años (sic) de democracia: que no se puede perder la esperanza de encontrarlos. Yo no digo que estén vivos o que estén muertos, pero tienen tantos derechos los que desaparecieron en dictadura como los que desaparecieron en democracia, y creo que hoy se reclaman solo los que desaparecieron hoy en dictadura», sostuvo, quien en setiembre será candidata a la Intendencia de Canelones.

El periodista retomó el debate que Monzillo había mantenido la semana pasada en el programa Fácil Desviarse de FM Del Sol, e insistió sobre algunas expresiones de Monzillo que despertaron mucha polémica. La diputada aclaró que ella se siente feminista. El siguiente es parte del diálogo mantenido en la entrevista.

-Me siento feminista. Creo que el feminismo hegemónico que se está aplicando hoy en nuestra sociedad es el que busca el enfrentamiento del hombre con la mujer. Están inculcando el odio hacia el hombre. Yo quiero el feminismo de la igualdad: que el hombre y la mujer tengan los mismos derechos y las mismas obligaciones.

-Ese es el motor del feminismo, precisamente.

-Están las distintas olas del feminismo. Primero lucharon por la educación, en la segunda ola fue para conseguir derechos civiles y derecho al voto, hoy el feminismo para mío se basa en el odio al hombre. Todas las marchas consideran el odio al varón. Usted va a una marcha y está: «Machitos, temblad», «Macho, no te quiero en mi marcha»…

-¿No le parece que esa es la expresión de un grupúsculo de feministas radicales que no representa a la mayoría de feministas en el país?

-Son las que se hacen sentir y salen gritando por la calle, por 18 de Julio. Nosotras, las otras feministas, no salimos a hacer marchas, ni a grafitear paredes.

-Yo voy a que las principales voceras del feminismo en Uruguay no tienen la actitud que usted dice. Pienso en Teresa Herrera, en Lilián Abracinskas, en Denisse Legrand, entre otras. Ellas y los principales colectivos feministas no se sientan representados por las feministas más radicales que destilan el odio hacia el hombre como género o le tiran pintura a una iglesia.

-Somos la mayoría de las mujeres las que somos del otro feminismo, y no del hegemónico. Pero las que se manifiestan más, y tienen ONGs, y apoyos económicos para sus organizaciones…

-¡No respaldan a esas pocas!

-No se crea…

-No comparto. Yo creo que las organizaciones feministas no se sienten representadas por ese grupúsculo que ataca una iglesia, que manifiesta el odio hacia el hombre…

-Ese feminismo no me representa.

-Yo creo que no representa a las principales organizaciones feministas de este país.

-Bueno, yo ahí discrepo. Yo creo que las principales organizaciones feministas se sienten representadas por ellas. No es el 100%, pero es una mayoría.

-¿A qué se refiere con feminismo de género?

-Al feminismo hegemónico de que hay que odiar al hombre por el hecho de ser hombre. Yo quiero un feminismo que integre al hombre. Hoy por hoy, los hombres se sienten identificados con mis ideas de igualdad, de que ante la ley tengamos todos los mismos derechos…

-Todos queremos eso, pero la mujer sigue ganando menos por una misma tarea. Y tienen menos acceso a cargos de poder.

-Bueno, sí, pero hoy se reciben más mujeres en la Universidad que hombres. Terminan más mujeres la Secundaria que hombres. Con eso quiero decir que la mujer tiene la capacidad de llegar a donde quiere también.

-¿No cree que la faltan oportunidades?

-Yo no creo que le falten oportunidades. Creo que la mujer se tiene que buscar sus oportunidades. Tenemos las mismas oportunidades, y mismo en política también. Creo que en política no se necesita una cuota de género para poder ingresar.

-Hablando de femicidios, usted digo que el hombre no mata a una mujer por ser mujer, y que la mujer también ejerce violencia psicológica sobre el hombre. Amplíeme este concepto.

-No la mató por ser mujer, eso seguro. No hay un factor de odio entre género en ese caso.

-¿No cree que el hombre mata porque puede? ¿Porque es más fuerte que la mujer?

-No sé si siempre el hombre es más fuerte que la mujer. ¿Por qué el hombre es más fuerte que la mujer?

-¿Cuántas veces escuchamos en las noticias que una mujer mata a un hombre? ¿Y cuántas veces escuchamos -ya estamos anestesiados, parece- que otro hombre mató a otra mujer?

-Bueno, pero si vamos a cifras de homicidios tenemos más hombres muertos que mujeres muertas.

-…Hombres muertos por otros hombres. Pero, ¿cuántas veces escuchamos en las noticias que una mujer mató a un hombre?

-Algunas escuchamos, pero el hombre no mata a la mujer por ser mujer. La mata porque pierde su proyecto de familia, la mata porque no acepta perder la posesión, eso de «no vas a ser mía», «te vas con otra persona». Por eso la mata, no porque es mujer.

-¿No cree también que la mata porque puede?

-No la mata porque puede. La mujer también puede matar al hombre si quiere.

-Rara vez escuchamos que una mujer mató a un hombre… Estamos acostumbrados a lo contrario: hombres que matan mujeres.

-Bueno, hoy (martes) parece que dos mujeres mataron a otra mujer (por Alison Fernández). Y como yo digo: la mujer no tiene por qué hacer una lucha de fuerza con el hombre. El hombre se duerme y yo puedo matarlo perfectamente.

-Si se duerme… Pero si están los dos despiertos, tiene todas las de perder, ¡no me diga que no!

-No sé si tiene todas las de perder. Yo conozco parejas que se pegan a la par. Y conozco mujeres muy agresivas con los hombres, y no es por una cuestión de físico, de fuerza corporal.

-Para usted, en la ley de violencia basada en género, se beneficia a la mujer y se discrimina al hombre.

-Sí, porque ya el hombre pierde el derecho a la presunción de inocencia. Ya después que la mujer lo denuncia, el hombre es culpable. La mujer tiene todas las de ganar. Al hacer una denuncia por violencia doméstica la mujer tiene todas las de ganar y está en los hechos, en los tribunales de familia.

-Usted dijo que hay un uso abusivo de las denuncias de violencia doméstica. ¿Cómo es eso?

-Hay mujeres que denuncian violencia doméstica porque realmente lo están sufriendo, están viviendo en un ambiente hostil. Hay otras mujeres que lo usan como un arma para perjudicar al hombre. Hay mujeres malas con los hombres, le hacen la vida imposible, y para reclamar dinero o no dejarle ver el hijo, inventan violencia doméstica. Van, hacen la denuncia, y como ellas siempre tienen la razón y al hombre le sacan el principio de inocencia, el hombre ya queda estigmatizado como violento. (…) Ellas entran a la comisaría y ya tienen toda la razón, y después se pasa al análisis. Por eso hoy hay muchos padres sin poder ver a sus hijos, y muchos están acusados de violencia doméstica cuando realmente no hubo violencia doméstica.

-¿Y cuál sería la solución? Porque esa ley integral de violencia basada en género fue legislada para combatir esa epidemia de los femicidios.

-Ahí está el tema. Desde que salió la ley, la cantidad de femicidios no ha bajado, se han mantenido o han subido. En el 80% de los femicidios, la mujer no había hecho la denuncia. Entonces lo que está fallando, por más leyes que se hagan es la información, el control, los protocolos previos a que llegue a haber violencia doméstica en un hogar. Tiene que haber protocolos donde la maestra, el profesor o el médico puedan detectar que esa persona está sufriendo violencia doméstica sin que esa persona tenga que ir a denunciar. Educar a esa persona para que detecte realmente que está sufriendo violencia doméstica. Hay mujeres que son golpeadas y otra persona le dice: «No, pero te pega porque te quiere» y para ella, eso es el cariño.

-Me levantó el centro, se metió solita en ese tema… Usted dijo en FM Del Sol que muchas veces el hombre mata «por exceso de amor». Fue muy criticada, sobre todo en redes sociales. Le confieso que me cuesta entender su pensamiento.

-Eso fue sacado un poco de contexto. Cuando yo me refiero a exceso de amor hablo de la obsesión, ese amor que pasa los límites racionales y que lleva al hombre a matar.

-Pero si mata, ¿dónde está el amor?

-Es una obsesión. El exceso de amor es un término que se viene manejando hace años… Hay libros escritos sobre el tema, hay estudios escritos por psicólogos.

-¿Recuerda algún autor que sostenga ese teoría del exceso de amor?

-No, ahora no me acuerdo el nombre de algún psicólogo… pero hay muchos estudios sobre eso, porque el hombre siente que ama a esa persona y es por eso que no la puede perder. Porque si él no la amara, le daría lo mismo perderla que no perderla. Hay otros factores por los que mata… Y por algo él, ya que no considera la vida sin esa persona, es que se suicida, porque él ya no tiene un proyecto de vida, no tiene nada.

-Me cuesta de ver lo de exceso de amor.

-Es un amor que excede los límites, capaz que debí haber hablado de obsesión.

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