Hombres golpearon, amenazaron y atropellaron a su vecino de 18 años en Punta del Este porque “lo confundieron con un ladrón”

Pablo Romero García contó que amenazaron con matar a uno de sus hijos, de 18 años, tras suponer por su estética que se trataba de «un ladrón que caminaba por la calle con intenciones de robar».

Pablo Romero García, profesor de Filosofía y docente de Ética en la Universidad Claeh y asesor del Consejo de Formación en Educación de la ANEP, denunció en las últimas horas que vecinos de una casa de veraneo en Pinares (Punta del Este) golpearon y amenazaron con matar a uno de sus hijos, de 18 años, tras suponer por su estética que se trataba de «un ladrón que caminaba por la calle con intenciones de robar».

A través de una extensa carta a la opinión pública, Romero narró que el hecho sucedió en la noche del sábado cuando «cinco adultos de aproximadamente unos 30 años», – que puntualizó son vecinos de su casa de veraneo en el balneario próximo a Punta del Este – «lo golpearon, amenazaron, intentaron subirlo a la fuerza a un auto y lo atropellaron con un cuatriciclo». El joven recibió heridas «una herida cortante en su gemelo», así como con golpes «en ambas piernas» y en la espalda, añadió.

Romero señaló que su hijo «suele utilizar gorro de visera, capucha y pantalones recortados», así como «a veces camina con un aire y balanceo que da sensación de que está en pleno rapeo por las calles».

Sobre las 20:30 horas del sábado, su joven decidió «dar una vuelta a la manzana» con «su gorrita de visera, un buzo, un pantalón recortado y unos auriculares inalámbricos». A metros de la casa que alquiló el docente y asesor para disfrutar de sus vacaciones con su familia, el joven de 18 años recibió una «fuerte patada desde atrás» con el objetivo de derribarlo, pero no pudieron.

Al girar, el joven contó que vio que quien lo derribó estaba acompañado de otros tres personas – se indica entre tres o cuatro – que venían metros atrás «corriendo con cachiporras en sus manos» y acusandolo de «ser un chorro».

El hijo de Romero les dijo que vivía ahí, narró el docente y asesor, pero los jovenes le dijeron que no mienta y que le iban a «pegar un tiro» y se «abalanzaron para agredirlo». Salió corriendo hacia la calle Polux esquina Camino a la Laguna, donde hay una rotonda y frente allí un club (Laguna Club).

No obstante, contó que al llegar allí fue interceptado por otra persona que había dado la vuelta a la manzana en su cuatriciclo para «encerrar» al joven y no dejarlo moverse. A continuación, agregó, que lo «atropelló» con el vehículo. Por este motivo, sufrió una «herida cortante en su gemelo», así como quedó «golpeado en ambas piernas y en la espalda», tras impactar contra el suelo.

Cuando se levantó, el conductor aceleró «nuevamente» el cuatriciclo con el objetivo de atropellarlo de nuevo. Pudo evitar ser atropellado y salió corriendo, aunque la situación no terminó allí, contó Romero.

Tras estar rodeados por los jóvenes en la zona, llegó un auto y él insistió que vivía a una cuadra, pero intentaron «meterlo a la fuerza al auto». El joven de 18 años se sacó el buzo para evitar ingresar al auto y «evitó que lo secuestren». Se dirigió a su casa seguido por los otros jóvenes.

Insistió, agregó Romero, de que vive ahí, y los otros jóvenes resolvieron caminar a su lado por media cuadra hasta llegar a la vivienda. En el camino le dijeron, señala la carta pública: “Si no vivís ahí te vamos a pegar un tiro y tirar en una zanja”.

Estos jóvenes entraron finalmente a la casa con el joven «herido y en estado de shock». En ese momento, quien lo recibió fue la pareja de su padre. Los agresores dijeron que lo confundieron con un ladrón. Le devolvieron el buzo hurtado, el gorro «pisoteado» y le dieron $ 3.500 “para que se compre otro».

Romero contó que minutos después fue a la casa de sus vecinos y los increpó por la situación, y que estos le responden que ya le pidieron «disculpas». Tras decirle que iba a llamar a la Policía uno de ellos le dijo: “No pasa nada, que es el hijo de un embajador y que iba perder el tiempo denunciando».

Luego denunció ante la Policía la situación. Expresó que «le narramos lo sucedido, nos toman los datos a mi hijo y a mí. Llaman en la casa de los agresores. Salen y quien lleva la voz cantante de las explicaciones es quien manejaba el cuatriciclo. Reconocen ante la policía el error en la confusión y se centran en señalar que alguien les había intentado querer entrar a la casa hace poco. La madre de mi hijo al escuchar lo señalado (estábamos a poca distancia) espontáneamente interviene para decirles que si incluso hubiera sido efectivamente un ladrón debían llamar a la policía y no hacer lo que hicieron. Y la respuesta recibida merece toda nuestra atención y preocupación pública pues quien interviene lo hace diciendo que si era un ladrón, estaba bien lo que hicieron, que era legal».

«Un punto aparte también lo merece el comentario final que nos realiza la mujer policía del 911 Maldonado que intervino. Antes de subirse al móvil y previo a indicarnos los pasos a seguir, nos comenta que ‘hay muchos robos en la zona y que por eso la reacción, que errar es humano'», agregó.

Romero García expresó que posteriormente concurrió al Sanatorio Mautone, «donde constataron las lesiones sufridas por mi hijo» y de allí concurrió a la Seccional 1 de Maldonado para efectivizar la denuncia policial solicitando sea con instancia penal.

Reflexión

En su carta, Romero García reflexionó sobre el hecho: «Lo hago público porque entiendo que la situación vivida tiene, por sus particulares características, un interés que trasciende el interés familiar, privado, de que se haga justicia por lo que padeció mi hijo, quien salvó su vida por muy poco y quien hoy ni siquiera ha salido de su cuarto. Evidentemente, le quedarán secuelas que esperemos pueda superar lo más pronto posible y del mejor modo posible», dijo. Y agregó: «¿Qué nos está pasando como sociedad? ¿Cómo es posible que cinco hombres, una manada de violentos que creen que tienen una ley aparte que les permite actuar como quieran, hagan lo que hicieron con mi hijo de 18 años recién cumplidos? ¿Cómo es posible construir una sociedad sana y segura, donde nuestros hijos no tengan miedo -ese que le ha quedado ahora a mi hijo- de escuchar rap y vestirse con gorrita de visera, so pena de poder ser considerado un sujeto con “apariencia delictiva” y quedar expuesto a hechos tan graves como los que vivió mi hijo?».

«Solo cabe esperar que les caiga el debido peso de la ley, que sea ejemplarizante, que la señal sea clara y contundente», remarcó Romero.

Fuente: El Pais

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: