Caso Schiapacasse «recién comienza»: chats, fotos de armas, vínculo con hinchas y corrupción policial

La fiscal Dean dijo que «surgen muchas personas involucradas en el celular (del jugador)» que no están «identificadas, y no es una investigación fácil por el entramado de la violencia en el deporte».

Fotos de pistolas semiautomáticas y de un subfusil, un entramado de compra y venta de armas, y chats de WhatsApp bajo la advertencia de “que se agarre la gallina”. Son varias las puntas de la investigación que buscará determinar el vínculo de un futbolista que pintaba para crack, un reciente campeón uruguayo, con otros hinchas de Peñarol con los que compartía las armas.

El caso que indaga a Nicolás Schiappacasse, desde ayer en prisión preventiva por 90 días, “recién empieza”. Así lo afirmó la fiscal Carolina Dean minutos antes de que la Justicia resolviera imputar al exjugador de Peñarol por tráfico interno de armas de fuego y municiones, receptación, y porte de armas en lugares públicos. La indagatoria también incluye un presunto hecho de corrupción policial, que también será investigado.

El nudo de la historia tuvo lugar el miércoles sobre las 17.40 horas, cuando Schiappacasse fue detenido en las horas previas al clásico entre Peñarol y Nacional disputado en Maldonado.

Según el relato de la fiscal en la audiencia de ayer, los policías que detuvieron el auto en un operativo de rutina notaron “una actitud evasiva” por parte del futbolista, que al bajarse del vehículo dejó en el asiento de atrás un canguro de color negro que llevaba sobre su falda.

Al ser consultado por los funcionarios sobre qué era lo que dejaba, el jugador dijo: “Es solo un buzo”. Los funcionarios encontraron allí una pistola calibre nueve milímetros marca Smith & Wesson, con cargador y ocho proyectiles en su interior, relató Dean. Y allí también le incautaron su iPhone, de color blanco.

Fuente: El País

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